Por Enrique Cornejo Ramírez, economista
Ha sido ministro de Estado y presidente ejecutivo del Banco de la Nación
El Banco Minero del Perú fue un banco estatal de fomento que, durante cincuenta años, se dedicó a promover la pequeña y mediana minería. Fue creado en 1940 por ley promulgada durante el mandato del presidente Manuel Prado.
A sus funciones de financiamiento y asistencia técnica, a partir de la década del setenta, el Banco Minero agregó la tarea de compra y venta de metales preciosos, particularmente de oro proveniente de la minería artesanal. Para ello, contaba con oficinas en las capitales de las provincias más representativas en la actividad minera.
El Banco Minero fue liquidado en 1992, durante el gobierno del presidente Fujimori junto con otros bancos estatales de fomento y, a partir de entonces, ya no existió esta “ventanilla” que comprara oro a los mineros artesanales y contribuyera -de esa manera- a su formalización.
Desde hace algunos años la comercialización de oro por parte de pequeños mineros artesanales no cuenta con las facilidades anteriores y, además, se le persigue.
Entre 1989 y 1990, fui presidente ejecutivo del Banco de la Vivienda del Perú (otro de los bancos liquidados) y conocí de cerca las actividades del Banco Minero, institución con la cual coordinábamos acciones de financiamiento.
Desde hace algunos años la comercialización de oro por parte de pequeños mineros artesanales no cuenta con las facilidades anteriores y, además, se le persigue. Buena parte del oro que se produce artesanalmente en el Perú termina vendiéndose libremente en el mercado boliviano, lo que representa un movimiento de no menos de US$ 5 mil millones.
Propongo que el Banco de la Nación sea la institución que adquiera el oro proveniente de dichos productores mineros.
Años después, entre 2006 y 2007 fui presidente ejecutivo del Banco de la Nación y pude apreciar el tremendo aporte que brinda esta institución a la inclusión y descentralización financiera del país con su importante red de agencias y oficinas en todo el país (la más grande y diversificada de todo el sistema financiero).
Con base en esta experiencia y observando las dificultades que actualmente existen para formalizar a los mineros artesanales, propongo que el Banco de la Nación sea la institución que adquiera el oro proveniente de dichos productores mineros.
Para ello, mediante un convenio entre el Banco de la Nación y el Ministerio de Energía y Minas (MEM), el banco acondicionaría una “ventanilla” en sus locales de algunas capitales de provincia y distritos mineros, para que un funcionario de la institución que designe el MEM realice las compras respectivas. El Banco de la Nación brindaría también el apoyo de seguridad (en sus bóvedas) y del traslado del oro adquirido a los centros de acopio respectivos.
Durante mi gestión dirigiendo al Banco de la Nación, hicimos un convenio muy parecido con las entidades de microfinanzas (Cajas Municipales, Cajas Rurales y Edpymes) para otorgar microcréditos a emprendedores en todo el país, lo que fue un éxito rotundo y un ejemplo de alianza público-pública.
Esta propuesta serviría -además- para contribuir a formalizar a los miles de mineros artesanales en el país, con las consecuentes mejoras en sus niveles de vida y en un contexto de descentralización productiva.
Fuente: CanalB
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