Un análisis del especialista en seguridad regional Robert Evan Ellis advierte que la creciente presencia y articulación de intereses vinculados al Partido Comunista de China en el Perú ha configurado un escenario de influencia profunda en áreas económicas, logísticas, tecnológicas y de seguridad.
El estudio, publicado en septiembre de 2025 por Infobae América, examina cómo la denominada “neutralidad activa” del país se desenvuelve entre la República Popular China y Occidente, con riesgos estratégicos si no se fortalecen las instituciones y la transparencia.
Ellis, investigador de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos, sostiene que la relación comercial con China se ha concentrado históricamente en exportaciones primarias, especialmente mineras. En 2024, el 34% de las exportaciones peruanas tuvo como destino el mercado chino, con una fuerte presencia de empresas de ese país en operaciones como Las Bambas, Toromocho y Marcona, además de nuevas adquisiciones y proyectos mineros que incrementan la dependencia y el peso del capital chino en el sector extractivo.
En el ámbito logístico, el puerto de Chancay se ha convertido en el símbolo más visible de esta influencia. Operado exclusivamente por COSCO Shipping Ports Chancay Perú, el megapuerto proyecta mover hasta tres millones de TEU anuales y reducir costos de transporte en la región. Sin embargo, el análisis subraya que las condiciones otorgadas —incluida la operación exclusiva y presiones para exenciones tributarias— han generado cuestionamientos sobre la capacidad del Estado peruano para regular de manera efectiva activos críticos.
La penetración también se extiende a la infraestructura eléctrica y digital. Empresas chinas controlan hoy la totalidad de la distribución eléctrica en Lima tras adquisiciones sucesivas, mientras que en telecomunicaciones y sistemas de vigilancia destacan firmas como Huawei, ZTE e Hikvision. Ellis advierte que las leyes de seguridad nacional chinas obligan a estas compañías a compartir datos con su gobierno, lo que plantea riesgos para la protección de información sensible y la soberanía digital del país.
Otro eje del informe es la construcción de relaciones de influencia a través de becas, institutos culturales, viajes de periodistas, académicos y políticos, así como vínculos empresariales promovidos desde la embajada china. Programas de intercambio, capacitaciones policiales y acuerdos de contenido con medios peruanos son descritos como mecanismos que refuerzan la presencia del poder blando chino en el ecosistema institucional y comunicacional del Perú.
Finalmente, el estudio concluye que la capacidad del Perú para equilibrar su relación con China y Estados Unidos dependerá de priorizar sus propios intereses nacionales, exigiendo reglas claras, igualdad de condiciones y aplicación estricta de la ley. Sin un marco robusto de transparencia y control, advierte Ellis, el país corre el riesgo de convertirse en un nodo funcional dentro de la arquitectura de poder del Partido Comunista de China en América Latina, con implicancias geopolíticas y geoeconómicas de largo plazo.
Fuente: CanalB
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