Por Max Anhuamán*, publicado en La Noticia
Como exdirector de la DINI y exjefe de la Dircote, he dedicado décadas a combatir amenazas internas que buscan desestabilizar el Estado mediante ideologías extremas. Hoy, ante las elecciones de 2026, es urgente exponer la “guerra cultural” que vive el Perú: un conflicto sutil donde la izquierda radical infiltra instituciones clave —academia, sindicatos, medios y política— para imponer un modelo socialista que rechaza el pluralismo y se perpetúa en el poder. Esta estrategia, inspirada en el castrismo y el chavismo, no recurre a la violencia abierta, sino a la “revolución silenciosa” que erosiona la democracia desde dentro.
La izquierda peruana ha evolucionado desde las guerrillas de los 60-70 hacia una penetración ideológica en la sociedad civil. Utiliza los mecanismos democráticos como herramienta temporal: llegar al poder por la vía “tonta” o “boba” de la democracia, capturar mentes y almas, y no soltarlo jamás, tal como Hilda Molina relató que Fidel Castro le explicó: “Los oligarcas crearon esa tontería que es la democracia; hay que usarla para llegar sin ser dictadores y hacer la revolución socialista con esa bobería”.
Guillermo Bermejo encarna este proceso: en 2021 declaró sin ambages “Si tomamos el poder, no lo vamos a dejar… con respeto a sus pelotudeces democráticas”. Durante mi gestión en inteligencia, revelé sus vínculos con planes de atentados y su sentencia por terrorismo confirma esta mentalidad que ve la democracia como un medio desechable.
Bermejo forma parte de una red liderada por Vladimir Cerrón, fundador de Perú Libre y marxista-leninista confeso. Cerrón, condenado múltiples veces por corrupción (incluyendo cuatro años por colusión en 2023), ha consolidado alianzas regionales en Junín con Luis Villanueva Carbajal, líder sindical de la FTCCP y presidente de la CGTP. Villanueva, marxista-leninista-maoísta declarado, ha participado en encuentros comunistas en La Habana y avalado el socialismo del siglo XXI, modelo chavista de control estatal y represión.
Un ejemplo paradigmático es Alfonso López Chau, exrector de la UNI y candidato presidencial por Ahora Nación en 2026. Renunció en mayo de 2025, pero dejó militantes de su partido en cargos clave, generando denuncias de politización y uso indebido de fondos —investigaciones fiscales lo citaron en febrero de 2026 por Anticorrupción. Su fórmula incluye a Villanueva como vicepresidente, cerrando el círculo con Cerrón y Bermejo (y otros) en una red que infiltra la academia para ideologizar generaciones, similar a lo que Sendero Luminoso intentó en los 70.
Esta guerra cultural polariza al país, como en las protestas de 2022-2023, y amenaza nuestras instituciones. Peruanos, la vigilancia es esencial: la verdadera amenaza es la infiltración que desmonta la democracia paso a paso. Despertemos antes de 2026; esta no es solo una elección, es una batalla por el futuro del Perú.
(*) Exdirector de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) y exjefe de la Dirección Contra el Terrorismo (Dircote) de la PNP.
Fuente: CanalB
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