Por María Isabel León, empresaria y expresidenta de la Confiep
Publicado en El Comercio
EL PROBLEMA DE LA POBREZA EN EL PERÚ
En medio del fuerte ruido político, del fuego cruzado, de las disputas ideológicas y las agendas fragmentadas por todos lados, el Perú enfrenta una amenaza mucho más silenciosa, pero infinitamente más peligrosa: el avance de la vulnerabilidad económica.
Hoy, más del 33% de peruanos se encuentra, literalmente, en situación de ‘peligro’, parados al borde del precipicio, con el riesgo inminente de caer en la pobreza (así lo reconoce el Instituto Nacional de Estadística e Informática). Ese es el verdadero enemigo y una realidad concreta que puede arrastrar a millones de familias a condiciones de precariedad en cualquier momento.
Las cifras son claras. Aunque la pobreza monetaria ha mostrado ligeros retrocesos, la población vulnerable —aquella que no es pobre pero tampoco tiene seguridad económica— sigue creciendo. Basta una enfermedad, la pérdida de empleo o una crisis económica para que estos hogares retrocedan años de esfuerzo.
Este escenario revela una fragilidad estructural que el país no puede seguir ignorando. Sin embargo, el debate público y político parece ir en otra dirección.
En plena coyuntura electoral, se discuten reformas desfasadas de la historia ya vivida, confrontaciones estériles, amenazas de ‘nacionalización’ de actividades productivas (estatización) y propuestas populistas y demagógicas que muchas veces desconocen lo urgente de lo esencial: generar crecimiento sostenido. Se pierde de vista que, sin inversión privada, sin generación de empleo formal y sin reglas claras es imposible reducir de manera consistente la pobreza y, sobre todo, la vulnerabilidad.
El proceso electoral en curso debería ser una oportunidad para corregir este desvío. Pronto, contra viento y marea, elegiremos un gobierno que tendrá en sus manos nuestro destino por los próximos cinco años.
No es una decisión menor. Ese gobierno deberá garantizar condiciones básicas pero fundamentales: estabilidad jurídica, promoción de la inversión privada, respeto a las libertades económicas y políticas públicas orientadas a generar oportunidades reales.
Los países que han logrado reducir la pobreza de manera sostenida lo han hecho creando riqueza, atrayendo inversión privada y fortaleciendo sus instituciones. El Perú ya recorrió parte de ese camino en el pasado; abandonarlo hoy sería un error costoso y muy peligroso.
Si la política no coloca en el centro de su agenda a ese 33% de peruanos en riesgo, estará fallando en su propósito esencial. Gobernar no es administrar conflictos, sino resolver problemas urgentes. Y hoy el problema más urgente es evitar que millones de peruanos caigan en la pobreza, y eso solo se resuelve con inversión, inversión y más inversión. ¡Decidamos con la cabeza y no con la emoción!
Fuente: CanalB
El defensor del Pueblo, Josué…
El congresista Ilich López aseguró…
El abogado Wilber Medina Bárcena…
El Ministerio de Justicia y Derechos…
La Agencia de Compras de las…