Opinión

El Perú: un portaaviones en manos de aprendices; por MFD

Publicado el 07 de abril de 2026

Por MFD

 

El Perú es, por definición, un gigante. Tenemos una costa que es un motor de innovación y agroexportación; una sierra con una riqueza mineral que debería financiarnos el futuro, pero que hoy solo exporta materia prima; y una selva con un potencial infinito que hoy sangra bajo el control del narcoterrorismo y la ilegalidad.

 

Un portaaviones no se maneja con improvisados ni con actores de reparto que solo han vivido del presupuesto público. Necesitamos capacidad empresarial de alto nivel. El Perú requiere un líder que sepa lo que es manejar un gigante empresarial, conocer de grandes inversiones y proyectarlas a varias décadas, no a la siguiente encuesta. La improvisación es una forma de traición a la patria.

 

Hagamos un mea culpa necesario: el país también se destruye desde afuera del gobierno. El empresario que busca el favor ilícito, el ciudadano que espera la “comisión” y el profesional que busca cómo beneficiarse del gobernante de turno son cómplices del caos.

 

  • El dinero sucio es veneno: las fortunas levantadas sobre coimas y favores políticos son castillos de arena. Ese dinero destruye la fibra de nuestras familias, corroe la justicia y alimenta la delincuencia que luego nos asalta en la calle.
  • El costo de la ambición: cuando el beneficio personal ciega al bien común, el resultado es una sociedad fragmentada donde nadie está seguro.

 

Es hora de desterrar la envidia y el egoísmo que nos han mantenido divididos por siglos. La verdadera riqueza no es la que se arrebata a otro, sino la que se crea con honestidad y visión.

 

“No busquemos qué podemos sacarle al Perú; busquemos qué podemos construir para que el Perú sea grande”.

 

Debemos dejar de pensar en pequeño. Pensemos en nuestras familias, en nuestros vecinos, en nuestras regiones y, finalmente, en nuestra patria.

 

  • Basta de ser espectadores: no podemos seguir entregando el timón a quienes nunca han trabajado, mientras nosotros nos peleamos por las migajas de la corrupción.
  • Un solo objetivo: el progreso del Perú no llegará por un milagro, sino por la decisión colectiva de trabajar con ética, exigiendo líderes que piensen como estadistas y actúen con la eficiencia de los mejores gerentes.

 

El Perú es demasiado grande para ser manejado por gente sin experiencia. Es momento de recuperar la dignidad, dejar de lado la viveza criolla que nos empobrece y empezar a construir el país que nuestros hijos merecen heredar.

 

¡Por una patria con orden, trabajo y honestidad!

 

 

 

Fuente: CanalB

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