Por Carlos E. Gálvez Pinillos, expresidente de la SNMPE
La demanda del futuro
Coincidiendo en que la educación será determinante para mejorar el futuro del Perú, todos debemos apoyar, no sólo el sostenimiento del programa “Beca 18”, sino que debemos hacer nuestros mejores esfuerzos por optimizarlo. Esto aplica, tanto a la cantidad de educandos y calidad de la educación, como a la concentración de esfuerzos en las carreras que le interesan al Perú.
Hasta la fecha y desde su creación en el año 2012, ya se han beneficiado de este programa unos 100,000 estudiantes, manteniendo un stock de becarios activos cercano a 70,000. En la actualidad se ofrecen unas 20,000 becas por año.
Es importante resaltar, que estas becas significan un costo de entre S/ 30,000 y S/ 60,000 por toda la carrera, en Universidades públicas y de entre S/ 80,000 y más de S/ 250,000, en Universidades privadas, dependiendo de la pensión.
Mientras que, en carreras como Medicina Humana, pueden superar los S/ 350,000–500,000 durante toda la formación, cuando se cursan en universidades privadas de alto costo.
Aquí ya tenemos una primera gran oportunidad de mejora, puesto que, por los estudiantes de Beca 18, las universidades privadas cobran la tarifa de la escala más alta, cuando debería ser la de la escala más baja, permitiendo el correspondiente ahorro y creación de más oportunidades.
Por su parte, el estudiante se compromete a
“Si el becario incumple gravemente estas obligaciones, PRONABEC puede aplicar medidas que van desde la suspensión temporal, hasta la pérdida de la beca, según lo previsto en las bases de cada convocatoria y la normativa vigente”.
En esta línea, se debe establecer con los becarios un compromiso recíproco, que alinee los intereses del Estado con los de los estudiantes.
El Perú necesita impulsar la formación de profesionales de la salud, ingenieros y tecnólogos digitales y, es ahí a donde debemos de enfocar nuestros esfuerzos.
No debemos tener abierto un espectro tan amplio de opciones, caso contrario, no habría recursos suficientes para invertir, ni podríamos cubrir las carencias profesionales que necesitamos impulsar.
Así pues, muchas veces no podemos poner en operación hospitales recién construidos, por falta de médicos, enfermeras, obstetrices, tecnólogos médicos, laboratoristas clínicos y odontólogos; donde deberíamos poner énfasis especial.
Igualmente, no contamos con personal de calidad y especializado en ingeniería civil, ingeniería sanitaria, ingeniería hidráulica, especialistas en transporte, ferrocarriles, geotecnia, suelos y prevención de desastres, construcción industrializada, mecatrónica y automatización, soldadura especializada, redes eléctricas, plantas de tratamiento de agua y de aguas residuales, instrumentación minera, maquinaria pesada, laboratorio clínico, cadenas de frío, así como técnicos en operación y mantenimiento de infraestructura; para atender los requerimientos en las diferentes regiones del país.
Necesitamos tecnólogos digitales, especialistas en Inteligencia Artificial (IA) y ciberseguridad y programación de redes; Ciencias de la computación e ingeniería de software; IA y ciencia de datos; automatización, robótica e Internet de las cosas (IoT); diseño de semiconductores y sistemas embebidos; así como, gobierno digital e interoperabilidad.
Como podemos observar, las carencias profesionales y técnicas del Perú, no se resuelven con becas para profesiones genéricas, extensas; aquellas que demandan hasta 240 “créditos” universitarios durante cinco años, cuando en países desarrollados, se cubren con carreras de tres a cuatro años y 140 “créditos” universitarios.
Por otro lado, cerca del 85% de las becas actuales, se orientan a universidades, mientras que sólo el 15% se orientan a carreras técnicas y tecnológicas.
Nuestro objetivo debería ser, inclinar la balanza para lograr entre 35 y 40% en carreras técnicas y tecnológicas y reducir a 60 o 65% a carreras universitarias.
Un giro de este tipo, nos permitiría acelerar la satisfacción de la demanda de profesionales requeridos, ampliar el número de becarios en “Beca 18”, apoyar a los estudiantes con prácticas preprofesionales en empresas que los requieran, facilitando y satisfaciendo la empleabilidad inmediata de los estudiantes.
Hoy en día, las carreras tecnológicas son más demandadas que las “profesiones liberales” tradicionales, diseñadas para realidades de otra época.
Debemos impulsar una educación profesional para la modernidad y, con este esquema, podríamos duplicar el número de becarios, sin mucho mayor presupuesto.
Fuente: CanalB
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