Opinión

Salvar a EsSalud es salvar al Perú; por Augusto Cáceres Viñas

Publicado el 26 de agosto de 2026

Por Augusto Cáceres Viñas, médico y gestor público


He leído el artículo de Víctor Andrés García Belaúnde titulado “EsSalud o el crematorio”. Más allá de algunas cifras que merecerían ser precisadas, discrepo fundamentalmente de su conclusión. Porque una cosa es describir la grave crisis que atraviesa EsSalud y otra, muy distinta, insinuar que una institución de esta naturaleza debería encaminarse hacia su desaparición.


¿Por qué debería terminar en el crematorio una institución que atiende millones de consultas, realiza más de 400 mil operaciones cada año, hospitaliza, rehabilita, trasplanta órganos, atiende emergencias y acompaña durante toda su vida a millones de trabajadores y sus familias? ¿Por qué habría que enterrar una de las mayores obras de protección social construidas por el Perú, en lugar de preguntarnos quiénes la llevaron hasta la situación en la que hoy se encuentra y, sobre todo, cómo recuperarla?


EsSalud tiene problemas enormes. Negarlos sería absurdo. Pero esos problemas no nacieron de la seguridad social como concepto, sino fundamentalmente de décadas de mala gestión, interferencia política, inestabilidad institucional y ausencia de una política de Estado. Presidentes, gerentes y directorios han cambiado al ritmo de gobiernos y ministros. En los últimos años esa rotación llegó a extremos incompatibles con cualquier organización seria: 25 gerentes generales y 14 presidentes ejecutivos. Ninguna institución sanitaria puede planificar, invertir, modernizarse ni exigir resultados en semejantes condiciones.


A ello se añade otro problema del que se habla mucho menos: durante décadas el propio Estado, gobiernos regionales, municipios y otras entidades públicas acumularon obligaciones impagas con EsSalud. Hubo además decisiones gubernamentales que afectaron sus recursos y ampliaciones de cobertura realizadas sin garantizar proporcionalmente el financiamiento, la infraestructura, el personal ni la capacidad asistencial necesarios. Es decir, primero debilitamos institucionalmente a la seguridad social y después nos sorprendemos de que funcione mal.


Pero hay algo todavía más importante que las cifras: ¿para qué existe EsSalud?


Existe para que recuperar la salud, conservarla o enfrentar dignamente una enfermedad grave no dependa exclusivamente del dinero que una persona tenga en el bolsillo. Esa es la esencia de la seguridad social: la solidaridad.


Existe para que quien trabajó durante toda su vida no llegue a la vejez temiendo que una enfermedad destruya los ahorros de su familia; para que nuestros padres y abuelos puedan recibir atención médica digna sin convertirse en una carga económica para sus hijos; para que una familia no tenga que vender lo que posee o endeudarse durante años porque uno de sus miembros enfermó.


Y existe también para el trabajador joven, para la madre, para el hijo, para quien está en plena edad productiva y un día descubre que necesita una operación, un tratamiento prolongado, una hospitalización o medicamentos que sencillamente no podría financiar por sí solo.


Para eso nació la seguridad social: para que la enfermedad no se convierta además en una tragedia económica familiar.


Por supuesto que EsSalud necesita cambiar profundamente. No necesita maquillaje ni otra reorganización burocrática destinada a cambiar nombres y organigramas. Necesita una verdadera reestructuración administrativa, funcional y asistencial: profesionalizar su gestión, terminar con la interferencia política, fortalecer el primer nivel de atención, resolver las demoras de citas, reducir el embalse quirúrgico, recuperar camas hospitalarias, garantizar medicamentos, descongestionar emergencias, digitalizar integralmente sus procesos y utilizar con eficiencia el enorme presupuesto que administra.


Y todo ello es posible.


EsSalud posee una enorme capacidad instalada y, sobre todo, decenas de miles de médicos, enfermeras, tecnólogos, técnicos y trabajadores administrativos que todos los días, muchas veces pese a las deficiencias del propio sistema, mantienen funcionando la institución. Existe conocimiento, experiencia y mística institucional. Lo que ha faltado durante demasiado tiempo es conducción, continuidad, profesionalismo y una visión de largo plazo.


No necesitamos inventar nada extraordinario. Existen sistemas de seguridad social en numerosos países que cumplen eficazmente la misión para la cual fueron creados. El Perú puede hacerlo también.


Por eso, frente a quienes ven un crematorio, yo veo una institución enferma que necesita tratamiento intensivo. Y los médicos sabemos perfectamente que una enfermedad grave no constituye una indicación de eutanasia cuando existe tratamiento y posibilidad de recuperación.


EsSalud no debe desaparecer.


EsSalud debe ser rescatado, reestructurado y transformado en una institución modelo del siglo XXI.


Porque detrás de sus estadísticas no existen solamente presupuestos, hospitales, camas o consultas. Existen millones de peruanos que necesitan tener la certeza de que cuando llegue la enfermedad habrá una institución capaz de protegerlos.


Esa es una responsabilidad demasiado importante para abandonarla.


Hay que salvar a EsSalud. Porque salvar a EsSalud es salvar al Perú.

 

 

 

 

Fuente: CanalB

Noticias relacionadas

Escribe un comentarios
Últimas publicaciones