Por Hugo Guerra, publicado en Expreso
La visita del secretario de Estado de los EE. UU., Marco Rubio, a nuestro país entre mañana y el jueves debe ser saludada y especialmente valorada porque marcará un hito en las bicentenarias relaciones bilaterales; consolidará el alineamiento de la presidenta Keiko Fujimori con la administración de Donald Trump; y será el punto de inflexión para el cambio hacia la derecha de la política exterior que fue manoseada durante los erráticos gobiernos de Castillo, Boluarte, Jerí y Balcázar. Estratégicamente, es evidente que la presencia de Rubio apunta a reposicionar a los Estados Unidos frente a la expansión de potencias rivales en la región, como China, y formalizar la inclusión del Perú en el mecanismo de seguridad regional del Escudo de las Américas, la nueva plataforma de lucha continental contra el crimen organizado internacional, el narcotráfico y el terrorismo.
En la nueva visión estratégica (el corolario actual de la Doctrina Monroe) del gobierno de Trump, la importancia del Perú se divide en tres ejes fundamentales: el primero es el geopolítico de freno a la influencia extracontinental para mitigar la creciente injerencia política, comercial y de infraestructura de China en Sudamérica.
Para impedir que se desborde el Proyecto Global Sur pekinés (parte de la Franja y la Ruta que apunta a controlar infraestructura clave en nuestra región, como, por ejemplo, el megapuerto de Chancay y la peligrosa influencia en Chile), la diplomacia norteamericana busca equilibrar la balanza impulsando inversiones alternativas directas y asegurando que los nodos logísticos locales se mantengan alineados con los estándares occidentales.
El segundo eje es el económico y las inversiones estratégicas en una serie de proyectos portuarios, en el sector aeroespacial, la tecnología y en el área de los minerales críticos y recursos clave. Claramente, el Perú es valorado como un proveedor de recursos indispensables para la transición tecnológica y la seguridad industrial de los Estados Unidos.
En cuanto al eje militar, además del Escudo de las Américas, la gran noticia emergente es que hoy el Perú empieza a desplazar a Chile como aliado privilegiado en Sudamérica desde época de Pinochet. Eso se refleja en la categoría de ser socio principal extra-OTAN, y también en que después de la compra de los F-16 se fomentará la industria naval, aeronáutica y militar de nuestro país.
Por fin, en lo político e ideológico, la presencia del secretario Rubio reforzará los principios democráticos de la lucha frontal contra el comunismo, el wokismo y el globalismo. ¡Excelente!
Fuente: CanalB
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