Opinión

Ante lo imprevisto, hacer ajustes desde ahora; por Ismael Benavides F.

Publicado el 14 de agosto de 2026

Por Ismael Benavides F., publicado en Expreso

 

El Niño no asomaba cuando Fuerza Popular hizo su plan de gobierno en el 2025. Los últimos reportes del ENFEN y la NOAA apuntan a un Niño Costero fuerte y un Niño Global 3,4, con un 81% de probabilidad de muy fuerte en octubre diciembre y 97% de persistencia hasta abril 2027, con los impactos que ya conocemos de lluvias y huaycos en el centro-norte y sequía fuerte en el sur. Un importante Banco estima el impacto en S/.16 mil millones,1.5% del PBI, aunque podría ser más. Los impactos ya se sienten, la pesca cayó 74% a mayo, la producción agrícola ya se empieza a resentir y ciertas industrias como la textil sin las ventas de prendas de invierno. Muchos de los efectos se verán en el 2027 y es el gran reto para el Gobierno de Keiko que lo está enfrentando con entereza y proactividad, frente a la negligencia y olvido del gobierno anterior.


El ministro de economía tuvo su primera conferencia de prensa el pasado viernes 7, con apenas 10 días en la cartera, transmitiendo confianza y seguridad a la población. Planteó sus metas y retos, desde lo presupuestal hasta Petro Perú, y los temas de reformas en el manejo económico del Estado y el país. Como en toda gestión económica los resultados se ven en el tiempo, pero el primer hito que es la generación de confianza pasó sin cuestionamientos.


Pero los eventos del Niño empiezan a afectar el plan de Fuerza Popular, que originalmente era de llegar a un crecimiento de 6% al 2031 y converger a un déficit fiscal de 1% del PBI. Es importante mantener ambas metas, pero los eventos impactarán la velocidad a la cual se lograrán. Para crecer 6% se necesita llegar a una inversión total (privada y pública) de cerca de 23% del PBI ($70 mil millones), cifra alcanzable, pues ahora estamos en cerca del 15% del PBI (13% privada y 2% pública), Durante el Gobierno de Alan lo logramos. Pero la inversión no basta, se requiere aumentar la productividad con medidas a veces impopulares, y hacer reformas de segunda generación para mejorar la gestión del sector público y el privado, que relancen el crecimiento.


El tema más crítico en lo inmediato es el déficit fiscal, que al 30 de junio era 1 3% del PBI, cercano a $5 mil millones, menor a lo proyectado gracias a los ingresos de la minería. Sin embargo, el ministro anunció el aumento de “unas décimas” en el déficit por el impacto del Niño. Pero de otra parte no se anuncian medidas necesarias de austeridad fiscal. “Business as Usual” en estas circunstancias no lleva a ninguna parte. Quisiera pensar que no se anuncian para no interferir con la aprobación de las facultades extraordinarias solicitadas al parlamento. A los rojos no les gusta la austeridad, especialmente cuando pueden gastarse nuestro dinero.


El gasto público debe de ajustarse desde ahora, hacerlo después del Niño será mucho más duro y doloroso, y la convergencia a 1% de déficit propuesto será mucho más difícil después del 2027. Tampoco se trata de reducir el presupuesto actual, sino hacer recortes en la enorme obesidad que existe en el estado, que nos supera la imaginación. Sólo los hallazgos del ministro Luis Dyer en Salud ya nos dan una pauta. Los ahorros que se logren deberán ser trasladados para enfrentar al Niño. El presupuesto del 2027 ya deberá reflejar los ajustes en la “grasa”, y para lo que queda del 2026, el gobierno deberá reestructurar el presupuesto y dar medidas de austeridad concretas que empiecen a generar ahorros, cómo paralizar consultorías y asesorías, nuevas contrataciones de personal, excepto de confianza, no renovación de contratos CAS, y centenares de otros ahorros que muestran lo dispendioso que se ha vuelto el estado. Se pueden hacer otros recortes que den sensación de austeridad, como la reducción de personal de seguridad de los ministros 12 a 4, y gastos superfluos en viajes, vestimenta y alimentación, y también solo concluir obras indispensables y en marcha. También deberán trasladarse todos los saldos de balance, en exceso, de los ministerios y entidades del Estado al MEF para el Niño, e incluso pedir dividendos a las empresas estatales; sólo el Banco de la Nación tuvo utilidades de S/.1,400 millones en el 2025, y S/.950 millones a junio de 2026, que mucho ayudarían a enfrentar al Niño en vez de engordar a los burócratas en Lima.

 

 

 

Fuente: CanalB

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